La pobreza tiene cara de niño

por | 21 noviembre, 2014

Así lo afirma la directora de Unicef España, y lo cierto es que los menores son uno de los colectivos en mayor riesgo de exclusión, fuera de nuestras fronteras pero, desgraciadamente, también en nuestro país.

Ayer se conmemoraba el Día del niño ya que, un 20 de noviembre de 1989 tenía lugar la Convención sobre Derechos del Niño. 25 años después, 19.000 niños mueren diariamente por causas que podrían evitarse.

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La situación en los países del 3er mundo

Un tercio de los niños que mueren por causas evitables, lo hacen por hambre. 6.400 víctimas infantiles que, a causa de la desnutrición, ven truncada su vida en sus primeros años de existencia.

El resto, fallecen por falta de vacunas o las malas condiciones de higiene de las zonas en las que viven. En estas condiciones, las enfermedades más comunes de nuestro país, como diarreas, muy comunes en estos países, se ven complicadas y resultan mortales.

¿Qué hacer cuando nuestro bebé tiene hambre? Aquí prepararíamos su comida con un calienta biberones para bebé, y en cuestión de minutos nuestro peque estaría saciado. En estos países, el hambre empuja a madres, padres y niños a la ingesta de alimentos en malas condiciones y agua insalubre. ¿Qué hacer cuando no hay otra opción?

¿Y en nuestro país?

La crisis económica de nuestro país se recrudece en el caso de familias con niños. En 2010, 2,2 millones de niños y jóvenes menores de 18 años, el 26%, vivían en hogares en riesgo de pobreza. Es el primer año en el que el dato de niños al borde de la precariedad superaba el de los mayores de 65 años. En 2014 esta cifra ha llegado al 36.3% de los niños.

El número de menores al borde de la pobreza extrema también aumenta. En 2010 el 13,7% de los menores vivía en esta situación y, actualmente, España ya es el tercer país rico con más niños pobres y en riesgo de exclusión social.

Aunque el aumento del paro y la reducción salarial es uno de los principales motivos por los que han aumentado esta cifra, lo cierto es que en nuestro país tener trabajo no implica evitar caer en exclusión social, y esta afecta cada vez más a la clase media.

Las organizaciones denuncian la poca eficacia de las ayudas, que no sólo se han reducido desde 2008, cuando los indicadores de pobreza se disparaban, sino que, además, las ayudas se reparten de manera poco eficiente.

Los niños de nuestro país son conscientes de esta situación. Según una encuesta realizada a 6.000 escolares, más de la mitad, en concreto 3.250, priorizaron que todo el mundo tuviese algo para comer frente a tener una videoconsola, opción que sólo prefirieron 274 niños.

Y nosotros, los adultos, ¿lo tenemos tan claro?